Hace mucho tiempo existía un estanque que según esto tenia poderes sanadores, todos lo conocían pero nadie sabia como era posible que un estanque tuviera aquel poder. Esta es su historia.
Existía un dios llamado Aurelio, era conocido por ser un medico excelente, curaba cualquier tipo de enfermedad, era raro pues en aquellos tiempos no había suficiente conocimientos como para saber mucho, pero las personas no sabían que el era un dios. Un día una joven enfermo muy gravemente así que el pueblo busco a Aurelio, pero no lo encontraron, pasaron muy buen rato buscándolo pero no lo encontraron, caída la tarde la joven ya había fallecido, cuando Aurelio por fin apareció, el pueblo estaba muy molesto porque no salvo a aquella joven, Aurelio trato de explicarles que había ido a un lejano pueblo a ayudar a alguien en una situación grabe, desgraciadamente esto no le importo al pueblo y en un ataque de ira y tristeza el pueblo trato de asesinarlo, Aurelio corrió hasta un pequeño estanque que se encontraba a las orillas del pueblo, no tuvo a donde ir, el pueblo lo encontró al lado del lago lo acorralaron y Aurelio decidió hacerles un trato,
-Querido pueblo mío, lamento no haber sido de ayuda para aquella joven pero ofrezco mi vida por su perdón.
"Y que haremos con tu vida tonto Aurelio" decían.
-Verán, hay algo que ustedes no saben, yo soy un dios, el dios de la sanación, y ofrezco unirme con este estanque para que ustedes no necesiten a alguien para sanarlos, sino a este pequeño estanque.
La gente confundida acepto.
Aurelio se sumergió al estanque y de un momento para otro el estanque empezó a emitir un brillo y Aurelio había desaparecido.
Desde ese día cada que un enfermo necesitaba ayuda acudían a ese estanque y el enfermo dejaba de estarlo.

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